El detalleQué nos encontramos
Cambiarlo no es atornillar una pieza y marcharse: hay que calcular la tensión para el peso real de tu persiana y reequilibrar el eje. Un muelle mal tensado vuelve a romperse, y antes te habrá castigado las guías y los rodamientos.
Cómo saber que es el muelle
La señal clásica es el golpe seco: se oye un «clac» fuerte y, a partir de ese momento, la persiana pesa una barbaridad o no sube nada. Otro síntoma es que se quede a medio camino y no aguante la posición. Si te ha pasado eso, es muelle o eje casi seguro.
Muelle solo o eje entero
Si el eje, las poleas y los flejes están bien, se cambia solo el muelle y queda perfecto. Si el eje ya está pandeado o las poleas comidas, cambiar solo el muelle es tirar dinero: aguantará unos meses y volveremos a estar allí. Te lo enseñamos en el momento para que lo decidas tú.
Reequilibrado y comprobación final
Con el muelle nuevo puesto, ajustamos la tensión hasta que la persiana suba con dos dedos y se quede parada a cualquier altura. Después comprobamos guías, rodamientos y cerradura, porque es el momento en que todo está accesible.