No sube o pesa muchísimo
Casi siempre es un muelle de compensación roto o el eje descompensado: la persiana pierde el contrapeso y se vuelve imposible de levantar. Cambiamos el muelle o el eje entero con muelles y poleas nuevas y reequilibramos el cierre. Con un muelle roto la persiana puede caer de golpe: no la fuerces.
Se ha salido de la guía
Pasa cuando se baja de golpe o cuando un golpe ha deformado el carril. La volvemos a colocar, enderezamos la guía y revisamos si alguna lama ha quedado tocada. Cuanto antes se resuelva, menos lamas se doblan y más barato sale.
Lamas dobladas o golpeadas
Un golpe de coche, un intento de robo o los años de uso. Sustituimos solo las lamas dañadas, sin cambiar la persiana entera. Si el modelo ya no se fabrica, adaptamos la pieza en el taller.
La cerradura no abre o la han forzado
Bombín gastado, pestillo forzado o cerradura reventada en un intento de robo. Cambiamos la cerradura y, si hace falta, reforzamos los anclajes para que no puedan levantar el cierre desde fuera. Te damos factura detallada para el seguro.
El motor no responde
Puede ser el condensador, el final de carrera, el cuadro de maniobra o simplemente las pilas del mando. Comprobamos toda la maniobra antes de proponerte cambiar nada: muchas veces se arregla sin tocar el motor.
Hace ruido o va a tirones
Falta de grasa, rodamientos gastados o guías sucias y rayadas. Hacemos mantenimiento completo: limpieza de guías, engrase, revisión de rodamientos y ajuste de la tensión. Ese ruido es el aviso previo a una avería seria.